Dónde está
En el hormigón, el ladrillo, el mortero, la piedra natural, los aglomerados de cuarzo, el terrazo, la pizarra. Casi todo lo que se corta, se pica, se lija o se perfora en una obra contiene sílice.
El problema no es el polvo que se ve, sino la fracción respirable: partículas tan pequeñas que no se aprecian, que no molestan en la garganta y que llegan hasta el fondo del pulmón. Ahí se quedan.
Qué provoca
Silicosis, que es una fibrosis pulmonar irreversible. Y la sílice cristalina respirable está reconocida como cancerígena en el trabajo, con las obligaciones específicas que eso conlleva para la empresa.
Es una enfermedad antigua que había casi desaparecido y ha vuelto, sobre todo asociada al corte de aglomerados de cuarzo.
Por qué la mascarilla sola no basta
Porque llega tarde en el orden de prioridades. Primero hay que evitar que el polvo se genere, y luego captarlo. La protección respiratoria es el último eslabón, no el primero.
Las medidas que de verdad funcionan, por orden:
- Corte con agua. Reduce drásticamente el polvo respirable. Es la medida más eficaz y la más barata.
- Aspiración localizada en la propia herramienta, con filtro adecuado.
- Trabajar al aire libre o con ventilación cuando sea posible.
- Limitar el número de expuestos: acotar la zona, que no haya gente alrededor sin necesidad.
- Y entonces sí, protección respiratoria adecuada al nivel de exposición.
La mascarilla que sirve
No cualquiera. Para este riesgo se necesita, como mínimo, filtración de partículas de nivel alto, bien ajustada a la cara. Una mascarilla que no sella (por la barba, por la talla, por estar deformada) deja pasar el aire por los lados y no protege.
Y es de un solo uso salvo que sea reutilizable con filtros recambiables. Guardarla en el bolsillo del mono y usarla toda la semana no vale.
Lo que nunca hay que hacer
Barrer en seco. Levanta otra vez todo el polvo que ya se había depositado, y lo respira quien barre y quien pasa. Se aspira con filtro adecuado o se humedece.
Y no soplar con aire comprimido para limpiar la ropa o la herramienta. Es la peor forma posible de terminar la jornada.
Vigilancia de la salud
Quien trabaja expuesto tiene derecho a una vigilancia específica de la salud, con protocolos propios, y esa vigilancia se prolonga incluso después de terminar la exposición. Si trabajas con corte de material, pregunta si tu reconocimiento incluye el protocolo de sílice.
En los cursos
Los riesgos por inhalación de polvo y el uso correcto de la protección respiratoria forman parte de la formación por oficio de la construcción, que damos en nuestro centro de Móstoles. Las fechas, en prevencionmadrid.es.
