Para qué sirve
La tarjeta incluye un código QR que permite, con cualquier dispositivo móvil, acceder de forma rápida a los datos que figuran en ella. La idea detrás es sencilla: en vez de explicar de palabra que tienes la formación en prevención de riesgos laborales que exige el sector, entregas la tarjeta, se escanea el código y queda acreditado al momento, sin más gestiones.
Para quien trabaja entrando y saliendo de obras distintas, con contratas distintas pidiendo lo mismo cada vez, es la diferencia entre resolver la comprobación en un minuto o perder una mañana con papeles.
Qué datos muestra
Según la Fundación Laboral de la Construcción, al leer el código se accede a datos de carácter personal (nombre, apellidos, DNI) y a los datos registrados en la tarjeta que acreditan la formación en materia de prevención de riesgos laborales de su titular. Es decir: lo que necesita ver una empresa o un responsable de obra para comprobar que la persona que tiene delante está formada para el trabajo que va a hacer.
El cuidado que hay que tener
Aquí está la parte que conviene tener presente. Por el simple hecho de entregar la tarjeta y que alguien lea su código QR, esa persona puede acreditar y documentar que el titular dispone de formación en prevención, pero también puede quedarse con esos datos personales y tratarlos para otros fines distintos al de comprobar la formación.
La propia documentación de la Fundación Laboral de la Construcción lo advierte de forma expresa: la información a la que pueda tener acceso la empresa o el tercero a quien se entregue la tarjeta podría ser objeto de tratamiento distinto al que motivó su creación, y la Fundación queda exonerada de ese uso distinto que haga quien recibe la tarjeta. En otras palabras: la responsabilidad de qué hace con tus datos quien escanea el código no es de la Fundación, así que la tarjeta no se entrega a cualquiera para cualquier cosa, solo a quien tiene motivo real para comprobar tu formación.
No es una tarjeta para fotografiar y mandar por WhatsApp
Una consecuencia práctica de lo anterior: igual que no entregarías tu DNI a cualquiera que lo pida por mensaje, la tarjeta tampoco conviene fotografiarla y reenviarla sin más. Si una empresa necesita acreditar que tienes la formación para incorporarte a una coordinación de actividades, lo normal es mostrarla en persona o facilitar el dato que te pidan por el canal que la propia obra tenga habilitado, no mandar la foto a quien la pida por cualquier vía.
Por qué existe este sistema y no otro
Sin el código QR, acreditar la formación delante de un responsable de obra significa enseñar un diploma en papel o una fotocopia, y esperar a que alguien lo compruebe después por otra vía. El QR resuelve ese problema concreto: comprime la comprobación en un gesto, sin que haga falta llevar encima ningún papel adicional al de la propia tarjeta. Es una ventaja real, sobre todo para quien cambia de obra y de contrata con frecuencia, pero esa misma rapidez es la razón por la que conviene saber qué se está entregando cada vez que se muestra.
Si pierdes la tarjeta
El código QR no sirve de nada sin la tarjeta física, y si la pierdes o te la roban, es una de las cosas que estás obligado a comunicar a la Fundación Laboral de la Construcción. El duplicado se obtiene enseñando el DNI o NIE en cualquier punto de tramitación y conserva la misma fecha de caducidad que tenía la original.
Fuente: «Información general para personas acogidas al régimen especial de trabajadores autónomos y profesionales colegiados», Fundación Laboral de la Construcción, febrero de 2026.
Lo que damos nosotros
La tarjeta la tramita y la expide la Fundación Laboral de la Construcción; nosotros damos la formación que hace falta para solicitarla. Si todavía no sabes qué curso te corresponde según tu oficio, lo tienes en la página de cursos TPC por oficios, y el título se entrega al terminar.
