Lo primero, la asistencia
Si es grave, 112. Sin dudar y sin esperar a avisar a nadie más.
Si no lo es, la asistencia corresponde a la mutua colaboradora con la Seguridad Social con la que la empresa tenga concertadas las contingencias profesionales. No al ambulatorio.
Por qué no al médico de cabecera
Porque el sistema público lo registraría como enfermedad común, y ahí empieza el problema. La contingencia profesional tiene mejor prestación económica, la asistencia va por otra vía y la trazabilidad del accidente cambia por completo.
Si por urgencia acabas en el ambulatorio, dilo en cuanto puedas y pide que conste que fue en el trabajo. Se puede corregir, pero cuesta.
Avisa a la empresa el mismo día
Aunque parezca leve. Un golpe que hoy es una molestia puede ser mañana una baja, y si no consta el aviso, demostrar que ocurrió en el trabajo se complica.
Si hay testigos, que quede constancia de quiénes eran. No hace falta un acta: basta con que la empresa lo registre y que tú lo sepas.
El parte
La empresa tiene que comunicar el accidente por el sistema oficial. Si causa baja, hay un plazo corto para hacerlo, y los accidentes graves, muy graves o mortales, y los que afecten a más de cuatro trabajadores, se comunican además de forma urgente a la autoridad laboral.
Como trabajador, pide copia de lo que se tramite. Es tu derecho y es el papel que necesitarás si más adelante hay que reclamar algo.
Los accidentes al ir o volver
Los que ocurren en el trayecto entre casa y el trabajo también son accidente de trabajo, siempre que el recorrido sea el habitual y sin desvíos significativos. Mucha gente no lo sabe y los tramita como accidente común.
Si crees que faltaban medidas
Puedes ponerlo en conocimiento de la Inspección de Trabajo, y también de los delegados de prevención si los hay. Que se investigue no depende de que tú denuncies: la empresa tiene obligación de investigar los daños a la salud para averiguar sus causas.
Y para las reclamaciones económicas hay plazos, así que no conviene dejarlo correr a ver qué pasa.
Lo que evita la mayoría
Casi todos los accidentes que se cuentan en clase tienen la misma raíz: alguien hizo un trabajo para el que no estaba formado, o con un equipo que no era el adecuado, o con una protección colectiva retirada «solo un momento». La formación no es un papel para la carpeta: es lo que hace que ese momento no llegue. Los cursos de construcción se dan en nuestro centro de Móstoles.
