Los paga la empresa
La normativa es tajante: el empresario debe proporcionar gratuitamente los equipos de protección individual, reponerlos cuando sea necesario y velar por su uso efectivo.
Gratuitamente significa gratis, sin descuentos en nómina ni fianzas por el casco. Y la reposición también: un arnés deteriorado se sustituye, no se remienda.
Y el orden importa
Un detalle que se pasa por alto: el equipo de protección individual es el último recurso, no el primero. La ley obliga a evitar el riesgo y, si no se puede, a combatirlo en su origen y a anteponer la protección colectiva a la individual.
Traducido a obra: antes que el arnés va la barandilla. Cuando ves una obra donde todo el mundo va con arnés y no hay protección colectiva por ninguna parte, lo que estás viendo es una obra que se ha saltado un escalón.
Qué tiene que cumplir un equipo
Tres cosas, y las tres hacen falta:
- Marcado CE y declaración de conformidad.
- Ser adecuado al riesgo concreto. Unos guantes anticorte no protegen de un producto químico.
- Ajustarse a la persona. Una talla que no es la tuya no protege: un arnés holgado o unas gafas que no sellan dan una falsa sensación de seguridad.
Y hace falta una cuarta que no está en la etiqueta: que te hayan explicado cómo usarlo. La formación sobre el equipo forma parte de la obligación de la empresa.
Las obligaciones del trabajador
También las hay, y son claras: utilizar los equipos según las instrucciones, cuidarlos, colocarlos donde corresponda después de usarlos e informar de cualquier defecto o daño que comprometa su protección.
Un arnés que ha soportado una caída no se vuelve a usar aunque parezca intacto. Hay que retirarlo y decirlo.
Lo que más falla, por lo que vemos
El mantenimiento. Cascos con años, arneses guardados en la caja de la furgoneta junto a las herramientas, gafas rayadas que no dejan ver. El equipo se compró un día y ahí se quedó.
Todo equipo tiene una vida útil y unas condiciones de almacenamiento, y vienen en las instrucciones que casi nadie guarda.
Saber usarlos se aprende
En los cursos de construcción de nuestro centro de Móstoles, la parte práctica de los equipos de protección es precisamente eso: ponérselos, ajustarlos y saber cuándo un equipo ya no sirve. Las fechas están en prevencionmadrid.es.
